Perfil del archivero

Un archivo es la institución o departamento que se encarga de custodiar y conservar documentos que, basándose en los objetivos de la institución, sean considerados importantes.  Los archivos pueden ser de índole gubernamental (archivos estatales, archivos municipales, archivos de agencias), privados (archivos de fundaciones), institucionales (archivos en universidades, archivos en instituciones privadas, archivos de colegios profesionales), especializados (archivos dedicados a colecciones o temas en específico), entre otros.  El archivero es el profesional que labora en los archivos y  que cuyas responsabilidades incluyen: seleccionar, rescatar, preservar, custodiar y facilitar el acceso a los documentos de valor en su archivo.  Si bien existen escuelas graduadas de archivísticas tanto en Estados Unidos, Canadá y Europa, en Puerto Rico son muy pocos los archiveros que poseen un título académico en esta disciplina.  La mayoría de los archiveros de la Isla se forman en el campo y mediante talleres de educación continuada.

La archivística moderna requiere que los individuos que la ejercen posean una serie de características esenciales. La vocación juega un papel importante dentro de la archivística.  No menos importante es, sin embargo, el compromiso con y el respeto a  los documentos que se custodian, aunando esto al deseo de ejecutar un trabajo excelente.

El archivero debe comprometerse y hacerse participe de la filosofía de la institución a la cual representa.  Es esta filosofía la que guía y prescribe su trabajo.  No obstante, su compromiso esencial es con el material documental que custodia y con la información contenida en los documentos.  Por esta razón, dentro de las cualidades esenciales del archivero se encuentran el ser una persona leal, confiable y reservada.  Su indiscreción puede, en el peor de los casos, causar la ruina económica, social y moral de otros.  El archivero debe, por tanto, tener un gran sentido ético.  Como profesional debe apreciar y preveer la importancia, tanto actual como futura, del material que está a su cargo.

El profesional que se desempeñe en el campo de la archivística tiene que ser un individuo ordenado, multifacético y capaz de realizar tanto una investigación histórica como llevar a cabo un trabajo de rescate.  Su sentido de síntesis y análisis le permitirán procesar, adecuadamente, la información contenida en los documentos, crear normas para su manejo y aplicar teorías que permitan la normatización del proceso archivístico.

Como custodio de un acervo documental de importancia, el archivero debe estar familiarizado con las normas legales que apliquen a sus documentos y conocer, a cabalidad, las normas contractuales que rigen su uso. El archivero debe, ante todo, tener el compromiso de servicio y buscar el modo de satisfacer las necesidades de los usuarios de forma respetuosa y cortés.  Uno de los aspectos más importantes de su trabajo es resolver problemas y servir de enlace entre el investigador y el documento.  Por tanto, de ninguna manera, debe interferir o poner obstáculos en la búsqueda de la información requerida por el usuario.

 

Editado por: Magalis Cintrón Butler

Por: Yadira I. Tirado Agosto

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